El 6 de enero de 2024, la Residencia Monsalve, dirigida con amor por las Hermanas Carmelitas del Sagrado Corazón de Jesús, vivió un Día de Reyes lleno de emoción, espiritualidad y hermandad. Fue una jornada donde la ilusión brilló en los ojos de nuestros mayores, recordándonos que la verdadera magia de esta fecha está en compartir y celebrar juntos.
La Alegría de los Reyes Magos en Cada Rincón
Desde temprano, la residencia se transformó en un lugar de fiesta y alegría. Las hermanas, con ternura y humor, se disfrazaron de los Reyes Magos, llevando consigo no solo regalos simbólicos, sino también palabras de aliento, abrazos y sonrisas que iluminaron el día de cada residente.
Se vivieron momentos llenos de emoción cuando los abuelos recibieron la visita de los «Reyes», quienes les recordaron que, al igual que hace más de dos mil años en Belén, Dios sigue manifestándose en los pequeños detalles y en el amor de quienes nos rodean.

Un Día para Compartir y Agradecer
Más allá de la fiesta y la diversión, el Día de Reyes en Monsalve fue un momento para recordar el verdadero significado de la Epifanía: el encuentro con Jesús a través del cariño y la unidad.Durante la jornada, hubo distintas actividades donde todos participaron con entusiasmo:
Talleres de manualidades, donde los residentes hicieron pequeñas estrellas y coronas recordando la luz de la estrella de Belén.
Música y villancicos, que llenaron los pasillos de esperanza y alegría.
Un momento de oración, agradeciendo por la compañía, la salud y los regalos del corazón que Dios nos da cada día.

El Sabor de la Tradición
Como manda la costumbre, la celebración terminó alrededor de la mesa, compartiendo un delicioso roscón de Reyes, acompañado de un buen chocolate caliente. Las risas y las anécdotas no faltaron cuando algunos encontraron la sorpresa en su porción, y con alegría se colocaron la corona como «Reyes del día».
Este Día de Reyes fue un recordatorio de que, sin importar la edad, la ilusión sigue viva cuando se comparte desde el corazón. En la Residencia Monsalve, cada uno es parte de una gran familia, donde el amor y la fe son los verdaderos regalos que nos unen.


